Francia desaconseja a sus ciudadanos viajar a Camerún

Camerún ha conocido en los últimos seis días una ola de violencia motivada por el alto costo de la vida y el proyecto de reforma de la Constitución que el presidente Biya quiere someter a la Asamblea Nacional para presentarse a un nuevo mandato.
En una conferencia de prensa, el Ministerio francés de Exteriores declaró por boca de su portavoz, Pascale Andreani, que sigue mucha atención lo que ocurre en Camerún.
“Al parecer, tras los disturbios de los últimos días, ha vuelto una relativa calma a las principales ciudades de Camerún. Nuestros consulados en Duala y en Yaundé permanecen en contacto con nuestros compatriotas a quienes seguimos recomendando no viajar a Camerún y observar mucha prudencia”, comenta Andreani.
En respuesta a una pregunta de la prensa sobre el proyecto del presidente de reforma de la Constitución, Andreani señaló que “esperamos que se pueda realizar un debate político a este respecto de manera pacífica y democrática, tomando en cuenta a todos los sectores de la sociedad de Camerún”.
La portavoz del Ministerio galo de Asuntos Exteriores añadió que “por iniciativa de la Presidencia eslovena, la Unión Europea se está movilizando y está concertando en torno al particular”.
Andreani distinguió entre la manifestación del 23 de febrero, organizada por el principal partido opositor camerunés, el SDF, y la huelga de transportistas y los actos violentos de estos últimos días. “Al contexto político de tensión que se vive en estos momentos se suma una grave crisis social”.
“Nosotros deseamos, de manera general, un debate político abierto, en el que participen todos los sectores de la sociedad de Camerún”, concluye la portavoz.
Kenia alcanza finalmente un acuerdo de paz
Después de más de un mes de concienzudas conversaciones de paz, los líderes políticos rivales de Kenia firmaron finalmente ayer un acuerdo para poner fin a los sangrientos conflictos postelectorales del país.
El presidente Mwai Kibaki y el líder de la oposición, Raila Odinga, dejaron a un lado sus diferencias y expresaron su compromiso para trabajar juntos en un gobierno de reparto de poder para desarrollar Kenia.
Aunque el nivel de violencia había disminuido en las últimas semanas, había preocupaciones respecto a que el fracaso a la hora de alcanzar un acuerdo condujera a nuevos disturbios sangrientos.
Las negociaciones, dirigidas por el antiguo jefe de la ONU, Kofi Annan, se habían estancado varias veces aumentando los temores de que el país regresara a la violencia política.
El presidente Kibaki dirigirá el gobierno de reparto de poder, mientras que Odinga se queda con el cargo de primer ministro. El acuerdo asistirá también a la creación de dos viceprimer ministros.
El puesto de primer ministro había sido eliminado en Kenia un año después de que el país alcanzara la independencia de Gran Bretaña en 1963.
La firma del acuerdo terminó con las frustraciones del mediador internacional, Kofi Annan. El antiguo jefe de la ONU declaró que "para la supervivencia de este país el compromiso era necesario", haciendo un llamamiento a todos los keniatas para que apoyaran el acuerdo.
La comunidad internacional ha alabado la política de desarrollo positivo esperando que la coalición de gobierno mejore la paz y el perfil diplomático de Kenia y cure las heridas provocadas por la inestabilidad política
El presidente Mwai Kibaki y el líder de la oposición, Raila Odinga, dejaron a un lado sus diferencias y expresaron su compromiso para trabajar juntos en un gobierno de reparto de poder para desarrollar Kenia.
Aunque el nivel de violencia había disminuido en las últimas semanas, había preocupaciones respecto a que el fracaso a la hora de alcanzar un acuerdo condujera a nuevos disturbios sangrientos.
Las negociaciones, dirigidas por el antiguo jefe de la ONU, Kofi Annan, se habían estancado varias veces aumentando los temores de que el país regresara a la violencia política.
El presidente Kibaki dirigirá el gobierno de reparto de poder, mientras que Odinga se queda con el cargo de primer ministro. El acuerdo asistirá también a la creación de dos viceprimer ministros.
El puesto de primer ministro había sido eliminado en Kenia un año después de que el país alcanzara la independencia de Gran Bretaña en 1963.
La firma del acuerdo terminó con las frustraciones del mediador internacional, Kofi Annan. El antiguo jefe de la ONU declaró que "para la supervivencia de este país el compromiso era necesario", haciendo un llamamiento a todos los keniatas para que apoyaran el acuerdo.
La comunidad internacional ha alabado la política de desarrollo positivo esperando que la coalición de gobierno mejore la paz y el perfil diplomático de Kenia y cure las heridas provocadas por la inestabilidad política
La fiebre del coltán: El imperialismo continúa

En las provincias del este de Congo Kinshasa se encuentra el 80 % de las reservas mundiales de coltan. Allí han puesto sus ojos las grandes multinacionales, en un fenómeno que la misma Madeleine Albright denominó como “la primera guerra mundial africana”.
El Imperialismo es un concepto pasado de moda para la mayor parte de los historiadores profesionales. Se lo puede o no reconocer vigente cuando se discute “política” actual, pero son muy pocas las veces que oímos hablar “de él” en las discusiones académicas. Claro que su aceptación o rechazo, su vigencia o su reemplazo, dependen del significado que se le otorgue, y dependen, en especial de la perspectiva política (reconocida o no) del que escribe, pero en general parece ser considerada una categoría “política” o anacrónica, sin demasiada importancia para los que estudiamos historia.
Sin embargo desde nuestra perspectiva, la historia que aquí esbozamos no puede ser aprehendida en sus rasgos más importantes si no retomamos la conceptualización que hiciera Lenin a principios del Siglo XX, y que no muchos otros desarrollaran y especificaran para épocas diferentes y países del tercer mundo. Además queremos dejar en claro, en una polémica que se cierne sobre nuestras cabezas mediáticas, que el contenido que el propio Lenin dio al concepto (más bien deberíamos decir el entramado conceptual) es originaria y esencialmente distinto de los significados predominantes hoy sobre el Imperialismo, muy cercanos, quizás a las desventuras de nuestro sentido común, guiado por la simplicidad y la ideología reproductora del orden. De otra manera, recuperamos las coordenadas básicas de la conceptualización leninista para ponerla en el terreno de la lucha por la construcción (que es permanente) de nuestro sentido común, sobretodo en lo que hace a la dilucidación de lo que constituyen los rasgos más significativos del capitalismo hoy, “pues sin si estudio será imposible valorar y comprender la política actual”.
Haremos desde aquí un sintético viaje al Africa Central. Y ustedes dirán, ¿en busca del Imperialismo? No, no, no. Iremos buscando el coltan, o si se prefiere, el colombio-tántalo. Lenin, por supuesto, no sabía de la existencia de este mineral de tan grandes propiedades...mercantiles. El coltan es la conjunción de dos minerales considerados materias primas estratégicas para el desarrollo de las nuevas tecnologías.
De acuerdo a lo que parecen ser propiedades fisico-químicas “mágicas”, este mineral es fundamental para las industrias de aparatos electrónicos, centrales atómicas y espaciales, misiles balísticos, video juegos, aparatos de diagnóstico médico no invasivos, trenes sin ruedas (magnéticos), fibra óptica, etc.. Sin embargo el 60 % de su producción se destina a la elaboración de los condensadores y otras partes de los teléfonos celulares. El coltan permite que uno de los sueños occidentales se haga realidad, con él las baterías de los minicelulares de bolsillo mantienen por más tiempo su carga, ya que los microchips de nueva generación que con él se elaboran optimizan el consumo de corriente eléctrica. Después de ser usado en un principio para los filamentos de las “lamparitas”, luego fue reemplazado en esta función por el más barato y accesible tugsteno, y parecía condenado al olvido.
Sin embargo en las últimas décadas el valor volvió a preñar al coltan, volvió a darle vivacidad, a convertirlo en mercancía. Mucho más cuando se produjo el boom comercial de los teléfonos móviles que en número de 500.000 inundaron el mercado en el 2000. Desde unos años antes, sin embargo, el colombio-tantalio que era extraído en Brasil, Australia y Tailandia había empezado a escasear. La japonesa Sony, por ejemplo, tuvo que aplazar el lanzamiento de la segunda versión del juguete preferido de los niños occidentales, el Play Station, debido a este incordio. El gran aumento de la demanda ha hecho establecer un mercado ilegal paralelo en el Africa central. Nótese el resultado de esta nueva “fuerza del mercado”: 3 millones de muertos en cuatro años. Veamos.
Para muchos países africanos, a finales del siglo XX, la devaluación de los productos agrícolas, y la desertificación, provocaron una fuerte revalorización de sus recursos mineros, nueva fase del errante camino para relacionarse con el mercado internacional. En las provincias del este de la República Democrática del Congo (RDC, Zaire), consideradas por la UNESCO reservas ecológicas de gran importancia, se encuentra el 80 % de las reservas mundiales de coltan. Allí han puesto sus ojos, sobretodo en los últimos diez años, las grandes multinacionales: Nokia, Ericsonn, Siemens, Sony, Bayer, Intel, Hitachi, IBM y muchas otras. Se han formado en la zona toda una serie de empresas (muchas de ellas “fantasmas”) asociadas entre los grandes capitales transnacionales, los gobiernos locales y las fuerzas militares (estatales o “guerrilleras”) para la extracción del coltan y de otros minerales como el cobre, el oro y los diamantes industriales. Las grandes marcas comenzaron la disputa por el control de la región a través de sus aliados autóctonos, en un fenómeno que la misma Madeleine Albright llamó “la primera guerra mundial africana”.
En 1997 fue derrocado el presidente congoleño Mobutu Sese Seko, de estrecha relación con los capitales imperialistas de origen francés. Kagame (sic), actual presidente de Ruanda, quién estudió en centros militares de EE.UU. e Inglaterra, y Museveni, presidente de Uganda, país considerado por Washington, un ejemplo para las naciones africanas, lideraron la conquista de la capital de la RDC, Kinshasa, y pusieron a cargo de este país a un amigo, Laurent Kabila. En un nuevo reparto se dispusieron concesiones mineras para empresas varias entre las cuales figuran la Barrick Gold Corporation, de Canadá, la American Mineral Fields (en la que Bush padre tenía intereses) y la surafricana Anglo-American Corporation, todo ello en desmedro de las antiguas “concesionarias” francesas.
En los años transcurridos hasta hoy han disputado la guerra dos bandos no demasiado estrictos. Ruanda, Uganda y Burundi, apoyados por los EE.UU., solventados por créditos del FMI y el Banco Mundial, y ligados a varias milicias “rebeldes” con nombres exóticos (Movimiento de Liberación del Congo, Coalición Congoleña para la democracia), por un lado, y la RDC (liderada por uno de los hijos de Kabila, luego de que su padre fuese asesinado por ruandeses), Angola, Namibia, Zimbabue y Chad y las milicias (hutus y maji-maji) correspondientes, por otro. En 1999 se establecieron las líneas divisorias entre las fuerzas opuestas, en el Acuerdo de Lusaka, una suerte (siempre provisional) de reparto del territorio, a la usanza de la Conferencia de Berlín de 1885, donde las potencias europeas se distribuyeron el continente para facilitar el saqueo y explotación . Una de las posibilidades futuras es, entonces, la partición de la RDC.
Si todas estas naciones se disputan el control del territorio, desde otra perspectiva son las propias corporaciones las que están repartiéndose la zona. Se han creado distintas empresas mixtas con este fin, la más importante de las cuáles es la SOMIGL (Sociedad Minera de los Grandes Lagos) que está integrada por tres sociedades: la Africom (belga), la Promeco (ruandesa) y la Cogecom (surafricana). Todas las licencias para la compra-venta del coltan fueron suprimidas a fines del 2000. Las fuerzas militares ruandesas ligadas a la SOMIGL han logrado de esta manera evitar el “gasto” de intermediarios, controlan monopólicamente la comercialización del coltan. Sus camiones y helicópteros hacen el traslado interno. Poseen, por supuesto, sus propias compañías de transporte que son propiedad de parientes cercanos a los presidentes de Ruanda y Uganda. Utilizan los aeropuertos de Kigali y Entebe entre otros. En estas verdaderas zonas militares las compañías aéreas privadas (una de las cuales - Sabena - de origen belga, está asociada a American Airlines) ingresan armas y se llevan minerales.
La mayor parte del coltan extraído (luego de ser acumulado hasta subir los precios) tiene como destino los EE.UU., Alemania, Bélgica y Kazajstán. La filial de Bayer, Starck, es la productora del 50% del tantalio en polvo a nivel mundial. Con el tráfico y la elaboración están vinculadas decenas de empresas, con participación en grandes corporaciones monopólicas de diversos países. Naturalmente “una entidad financiera, creada en 1996 con sede en la capital de Ruanda - Kigali - , el Banco de Comercio, Desarrollo e Industria (sic, BCDI) y que ejerce de corresponsal del CITIBANK en la zona , mueve fuertes sumas de dinero procedente de las operaciones relacionadas con coltan, oro y diamantes” .
Es de nuestro interés destacar cómo, para este negocio, se relacionan estrechamente los grandes capitales monopólicos de las grandes potencias con los poderes y capitales locales, a través de las formas típicas del capital imperialista : las asociaciones monopolistas de comercio, industria y bancos (organizadas a través del mecanismo de la participación, que ya destacara el propio Lenin) y la vinculación entre empresas privadas, estados y familiares del gobierno . No se trata de malas personas y gobernantes corruptos, estamos ante los mecanismos arquetípicos del imperialismo. Véase un ejemplo: “ Eagle Wings Resources (EWR) es una joint-venture (empresa d
"Primera Guerra Mundial Africana"
© afrol News
e riego compartido) entre la americana Trinitech y la holandesa Chemi Pharmacie Holland.
El representante local de EWR en la capital de Ruanda es Alfred Rwigema, el cuñado del presidente Paul Kagame. La ONU acusa al presidente ruandés de jugar un papel motor en la explotación de los recursos naturales de la RDC”.
Las grandes empresas financian, por supuesto, a las distintas fuerzas militares, que montadas en los preexistentes conflictos interétnicos, sostienen una guerra por el control de las minas, en la que en los últimos cuatro años han muerto entre 2,5 y 3 millones de personas. Ruanda y Uganda han diseminado unos 40.000 soldados, que cuentan con los mejores equipos, en los Parques Nacionales de la RDC, donde se hallan las reservas. Según el mismo Kofi Annan ha declarado: “la guerra del Congo se libra por el control de sus riquezas naturales”. En un informe del IPIS (investigación del Servicio de información para la Paz internacional independiente) se demuestra que las sociedades europeas y norteamericanas que comercian con el coltan contribuyen a la financiación de la guerra. Tienen un gran interés en que continúe la “inseguridad” para permanecer en el Congo a través de las tropas guerrilleras.
En las minas aluvionales trabajan diariamente más de 20.000 mineros, bajo un sistema represivo organizado por las fuerzas militares y los poderes locales - de los dos bandos en disputa. Estas pagan a los trabajadores unos diez dólares por kilo de coltan (que en el mercado de Londres cotiza alrededor de 250-300 dólares) y exigen además a estos para “permitirles” trabajar que se pongan con una cucharada diaria del mágico mineral, especie de tributo en especie, con el que recaudan alrededor de un millón de dólares mensuales.
La fuerza de trabajo aquí utilizada está compuesta fundamentalmente por ex campesinos y ganaderos (luego de que se devaluara la producción agrícola congoleña para la exportación - algodón y otros productos), que se alejan por largos períodos de sus comunidades y familias, refugiados, prisioneros de guerra (sobretodo hutus) a los que se les promete una reducción de la condena, además de miles de niños de la región, cuyos cuerpos pequeños pueden fácilmente adentrarse en las minas a ras de tierra. El reclutamiento de esta mano de obra opera en una doble dimensión, mercantil y coercitiva, en un doble mercado de trabajo. Las zonas mineras y las zonas de operación militar terminan por confundirse. Las migraciones frecuentes desde otras regiones hambreadas (entre 5 000 y 10 000 personas por año) son, muchas veces, definitivas, si observamos el número de muertos. Las poblaciones vecinas reclutadas a trabajar y trasladadas por la fuerza, sirven de cantera de mano de obra para esta empresa capitalista; hostigadas por grupos armados han abandonado sus residencias o se han convertido en mineros. Estos trabajadores rescatan coltan de sol a sol, y duermen y se alimentan en la selva montañosa de la zona. Se reproducen en las comunidades y en la selva por sus propios medios, alimentándose elefantes y gorilas autóctonos, mientras las guerrillas comercializan cueros y marfil.
En otros términos: el capital, por lo tanto, no se encarga de la totalidad de la reproducción de esta fuerza de trabajo, que además de aportar en la producción de plusvalía (del coltan), aporta una especie de renta en trabajo metamorfoseada. Superexplotación: los mineros dan valor al coltán con su trabajo, pagan un tributo al estado local y además trabajan para conseguir los medios de supervivencia, alimento y refugio. Superbeneficio para el capital invertido que obtiene tasas de ganancia exorbitantes, realizadas con el sustento indispensable de la represión y el trabajo forzado. Como es tradicional en África, el racismo, la xenofobia y la ideología discriminatoria en general, son esenciales para el funcionamiento de este doble mercado de trabajo (asalariado y forzado - no libre). Aquí se monta específicamente en los conflictos interétnicos: son reclutados en especial los pigmeos y los hutus.
El capital imperialista que desde siempre (sobretodo desde la colonización de África a fines del siglo XIX) contó con el poder local, sostenido “consuetudinariamente”, para la provisión y reproducción de mano de obra barata, encuentra a través de los mecanismos descriptos, una forma de su “actualización” (neocolonización dicen algunos). El trabajo forzado fue abolido por ley luego de la independencia, en la mayoría de los países africanos, pero como está sostenido en las particulares relaciones de poder consuetudinario de obediencia al jefe local, continua existiendo. Salongo lo llaman en el Congo actual. Los funcionarios de los estados locales asumieron históricamente, por supuesto, funciones de policía. Cuando los campesinos o los niños no acuden a las minas por el simple atractivo de los dólares, allí está la compulsión estatal-policial como forma alternativa de reclutamiento. Mercado y fuerza no son aquí contradictorios.
La patronal de las grandes empresas, los gobiernos de la región y los organismos internacionales “explotando la contradicción de la superexplotación” pretenden jugar el rol de mediadores entre los semiesclavizados trabajadores y las bandas militares xenófobas. La ONU propone un embargo provisorio de la mercadería. Mientras tanto las ONGs y los ecologistas denuncian ¡la extinción de los monos! En lo que constituye un sentimiento humanista maravilloso, titulan: “Los teléfonos celulares agravan la situación de los gorilas del Congo”. Y quieren que las mismas empresas que acumulan su capital aquí a sangre y fuego ¡inviertan en proyectos de ayuda para el tercer mundo!. En Angola y en Sierra Leona el tráfico de diamantes financia y necesita de una guerra muy similar desde hace años. Hace unos meses, el 30/7 de este año se celebró una fantochada de acuerdo de Paz entre Kagame y Kabila. ¿Quién fue el intermediario? El vicepresidente de Sudáfrica, país capitalista de primer orden, de donde provienen muchos de los capitales que explotan las minas congoleñas. Se regularán quizás, es decir, se legalizarán, las relaciones de explotación. Pero la masacre continua.
Guerra múltiple (económica, civil, interétnica, regional pero también solapadamente interimperialista o intraimperio como dirían algunos) y saqueo sistemático, nos hablan de un proceso de expoliación y proletarización (muchos no han conservado ni siquiera la vida), de acumulación primitiva de capital, continuamente renovada, que asume formas específicas en los países del tercer mundo: trabajo forzado, reclutamiento, endeudamiento, doble mercado de trabajo, propiedad de la tierra de hecho garantizada por las fuerzas armadas. Las multinacionales no han necesitado aquí muchos planes de modernización, se benefician de la fuerza de trabajo casi gratuita, un ejército industrial de reserva que vive en una pauperización absoluta en muchos casos. Esto, como es evidente, limita las posibilidades de desarrollo de un mercado interno y de una burguesía industrial local. Sólo quedan para ésta el control del comercio ilegal de armas y materias primas. La llamada transferencia de valor de la periferia hacia el centro significa que de la totalidad de la plusvalía producida en estos países, a costa de millones de muertos, las grandes multinacionales, acaparan la mayor parte, justificadamente de acuerdo a la concentración de sus capitales.
“Las crecientes necesidades de la industria tecnológica del mundo han creado graves conflictos en los países menos desarrollados” nos dice el rotativo canadiense The Industry Standart, en un comentario que es aplicable a cualquier época por lo menos desde el siglo XIX. Los países capitalistas periféricos reciben en el reparto mundial funciones específicas en beneficio de los grandes capitales monopólicos . La tasa de ganancia media se regula a nivel del Mercado Mundial, y para cada época, depende en especial de las ramas industriales de punta, que funcionan como motor de la acumulación del resto. Hoy el coltán es fundamental para que muchas de estas industrias “de punta” rindan sus frutos. En este sentido la explotación de las minas africanas, que el mismo Pentágono considera estratégicas, son fundamentales para la reproducción del capital imperialista globalmente considerado. Esta forma monopólica del capital, que en una lectura atenta del libro de Lenin, constituye el rasgo más importante en la definición del Imperialismo, organiza en la República Democrática del Congo y en muchos otros países, militar, política y económicamente, la vida de las masas proletarias de ayer y de hoy. Aquí reside, a nuestro entender, la clave de la actualidad y la pertinencia del concepto. El imperialismo es fundamentalmente una forma específica de organización de la producción y reproducción del capital y del trabajo, y no tanto la hegemonía de una nación sobre otras. Necesita en este sentido del Estado (de los estados) más allá de si estos asumen o no rasgos nacionales.
Sobre la tumba de los 2000 niños y campesinos africanos que mueren por día en el Congo, podemos, distraídos, seguir usando nuestros celulares.
Uganda detiene distribución de preservativos femeninos
Uganda
Mujeres y Género | Salud
PlusNews, 20 de Junio - Los activistas ugandeses están criticando la decisión adoptada la semana pasada por el Ministerio de Sanidad de Uganda de no distribuir preservativos femeninos. "Las mujeres se quejan de que no es fácil de usar ", justificó James Kigozi, portavoz de la Comisión Ugandesa para el Sida.
“Dicen que hace mucho ruido durante el acto sexual”, añadió.
Por su parte, Beatrice Were, coordinadora del área de VIH/Sida de la organización no gubernamental ActionAid, declaró que esta decisión es descorazonadora porque no se ha hecho lo suficiente para garantizar que todas las ugandesas conozcan los beneficios de este material.
"Una importante activista confesó, durante una conferencia donde yo participé, que ella nunca había visto un preservativo como este”, comentó. Según Were, el desconocimiento debe de ser aún peor en las zonas rurales. “¿Cómo dejar de distribuirlos si ellas ni siquiera saben de lo que se trata?”.
El preservativo femenino es un material de poliuretano, con 16,5 centímetros de longitud que se introduce en la vagina de la mujer antes del acto sexual; permanece colocado en la vagina y previene el embarazo y las infecciones sexuales.
Kigozi señala que centenares de millares de preservativos femeninos fueron importados entre 2002 y 2004, pero se usaron muy poco. "Ellas dijeron que provocan dolor durante la inserción y molestan durante el acto sexual".
El portavoz de la Comisión ugandesa para el Sida destacó además que la mayor parte de las mujeres tampoco tuvo mucho que decir sobre la contracepción.
"Los estudios muestran que una de las razones por las que los preservativos femeninos no son populares es por la (falta de) convicción de la mujer en la sociedad, ya que sus maridos y parejas las obligan a quitarse el preservativo después de introducirlo ", comentó.
Para él, la mujer aún tiene que ganar poder y coraje para decir “tengo que usarlo". Were asegura que las mujeres ugandeses no constituyen un grupo homogéneo y no se puede aplicar el mismo patrón en todo el país.
Algunas mujeres pueden no tener el poder de negociar el sexo seguro o pueden pensar que el preservativo hace ruido, pero otras pueden considerarlo perfectamente aceptable, por lo que la decisión generalizada de parar el reparto a nivel nacional es injusta.
Según esta activista, la decisión pone en cuestión el compromiso del gobierno de erradicar la pandemia entre las mujeres, que soportan un peso mayor de la carga del VIH del que soportan los hombres. Ellas representan casi el 60% de los cerca de un millón de personas seropositivas en Uganda
Were cita el caso de la circuncisión masculina en la que una estrategia de prevención dirigida a los hombres, desde que comprobó su eficacia, motivó la creación de varios programas. Y ahora, dice Were, “quieren que creamos que el preservativo femenino, que fue científicamente probado hace varios años, está siendo prohibido porque no es cómodo para quien lo usa”.
Margaret Muganwa, de la Campaña Global por los Microbicidas, comentó que el preservativo femenino no ha sido distribuido en gran escala como debería. “Las mujeres sólo podían adquirirlo en tiendas del gobierno, en contraste con el preservativo masculino que puede ser obtenido en todos los locales, incluidos los hoteles".
El preservativo femenino ha sido menos accesible y más caro que el masculino, destacó Elizabeth Bukusi, del Instituto de Investigación Médica de Kenia, pero las quejas sobre su incomodidad son triviales.
"Algunas personas dicen que (el preservativo femenino) hace ruido, pero ¿quién dice que el sexo tiene que ser un acto silencioso?", preguntó ella en un encuentro sobre género y desarrollo en la capital, Kampala.
El programa de prevención del VIH en Uganda está basado en el modelo "ABC" (Abstinency, Be faithful, Comdoms), de Abstinencia, Sea Fiel, y use Preservativo, pero el "C" tiene una tendencia a centrarse en el preservativo masculino. El preservativo masculino también ha sufrido alguna presión negativa. En 2004 hubo una escasez a nivel nacional después de que el gobierno haya importado preservativos defectuosos. Desde ahí, la situación fue corregida y Kigozi dice que el Ministerio de Sanidad y las empresas privadas importan por lo menos 120 millones de preservativos masculinos por año, una cantidad que se espera aumente.
Mujeres y Género | Salud
PlusNews, 20 de Junio - Los activistas ugandeses están criticando la decisión adoptada la semana pasada por el Ministerio de Sanidad de Uganda de no distribuir preservativos femeninos. "Las mujeres se quejan de que no es fácil de usar ", justificó James Kigozi, portavoz de la Comisión Ugandesa para el Sida.
“Dicen que hace mucho ruido durante el acto sexual”, añadió.
Por su parte, Beatrice Were, coordinadora del área de VIH/Sida de la organización no gubernamental ActionAid, declaró que esta decisión es descorazonadora porque no se ha hecho lo suficiente para garantizar que todas las ugandesas conozcan los beneficios de este material.
"Una importante activista confesó, durante una conferencia donde yo participé, que ella nunca había visto un preservativo como este”, comentó. Según Were, el desconocimiento debe de ser aún peor en las zonas rurales. “¿Cómo dejar de distribuirlos si ellas ni siquiera saben de lo que se trata?”.
El preservativo femenino es un material de poliuretano, con 16,5 centímetros de longitud que se introduce en la vagina de la mujer antes del acto sexual; permanece colocado en la vagina y previene el embarazo y las infecciones sexuales.
Kigozi señala que centenares de millares de preservativos femeninos fueron importados entre 2002 y 2004, pero se usaron muy poco. "Ellas dijeron que provocan dolor durante la inserción y molestan durante el acto sexual".
El portavoz de la Comisión ugandesa para el Sida destacó además que la mayor parte de las mujeres tampoco tuvo mucho que decir sobre la contracepción.
"Los estudios muestran que una de las razones por las que los preservativos femeninos no son populares es por la (falta de) convicción de la mujer en la sociedad, ya que sus maridos y parejas las obligan a quitarse el preservativo después de introducirlo ", comentó.
Para él, la mujer aún tiene que ganar poder y coraje para decir “tengo que usarlo". Were asegura que las mujeres ugandeses no constituyen un grupo homogéneo y no se puede aplicar el mismo patrón en todo el país.
Algunas mujeres pueden no tener el poder de negociar el sexo seguro o pueden pensar que el preservativo hace ruido, pero otras pueden considerarlo perfectamente aceptable, por lo que la decisión generalizada de parar el reparto a nivel nacional es injusta.
Según esta activista, la decisión pone en cuestión el compromiso del gobierno de erradicar la pandemia entre las mujeres, que soportan un peso mayor de la carga del VIH del que soportan los hombres. Ellas representan casi el 60% de los cerca de un millón de personas seropositivas en Uganda
Were cita el caso de la circuncisión masculina en la que una estrategia de prevención dirigida a los hombres, desde que comprobó su eficacia, motivó la creación de varios programas. Y ahora, dice Were, “quieren que creamos que el preservativo femenino, que fue científicamente probado hace varios años, está siendo prohibido porque no es cómodo para quien lo usa”.
Margaret Muganwa, de la Campaña Global por los Microbicidas, comentó que el preservativo femenino no ha sido distribuido en gran escala como debería. “Las mujeres sólo podían adquirirlo en tiendas del gobierno, en contraste con el preservativo masculino que puede ser obtenido en todos los locales, incluidos los hoteles".
El preservativo femenino ha sido menos accesible y más caro que el masculino, destacó Elizabeth Bukusi, del Instituto de Investigación Médica de Kenia, pero las quejas sobre su incomodidad son triviales.
"Algunas personas dicen que (el preservativo femenino) hace ruido, pero ¿quién dice que el sexo tiene que ser un acto silencioso?", preguntó ella en un encuentro sobre género y desarrollo en la capital, Kampala.
El programa de prevención del VIH en Uganda está basado en el modelo "ABC" (Abstinency, Be faithful, Comdoms), de Abstinencia, Sea Fiel, y use Preservativo, pero el "C" tiene una tendencia a centrarse en el preservativo masculino. El preservativo masculino también ha sufrido alguna presión negativa. En 2004 hubo una escasez a nivel nacional después de que el gobierno haya importado preservativos defectuosos. Desde ahí, la situación fue corregida y Kigozi dice que el Ministerio de Sanidad y las empresas privadas importan por lo menos 120 millones de preservativos masculinos por año, una cantidad que se espera aumente.
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